
BACHILLERATOS POPULARES

10/01 Fallecimiento de María Elena Walsh (2011)

«Cuando las palabras no son mejores que el silencio, es mejor no pronunciarlas.» M. E. Walsh
María Elena Walsh, poeta, compositora, cantante, dramaturga, guionista, narradora o “cupletista”, como le gustaba definirse a ella, Walsh es reconocida por su obra infantil.
Nacida en la localidad bonaerense de Ramos Mejía, el 1 de febrero de 1930. Fue la hija menor de un matrimonio inmigrante integrado por un ferroviario con raíces inglesas e irlandesas, y una madre argentina hija de andaluces. Su infancia se desarrolló con mucha libertad, decidió irse a estudiar a la Capital Federal, en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, y al poco tiempo se dio cuenta que se le daba mejor escribir. Fue por ese camino y publicó sus primeros poemas en diferentes medios de comunicación. El primero en la Revista El hogar, a sus 15 años.
Al fallecer su padre, en 1947, publicó con sus ahorros “Otoño imperdonable”, celebrado por Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges y Pablo Neruda. De a poco empezó a formar parte de un selecto círculo literario, que significó un choque para su familia, que era trabajadora y de bajo perfil. Jiménez la invitó a hospedarse una temporada en Maryland, Estados Unidos, a modo de beca para mejorar su escritura, aunque una década después, en un artículo de la Revista Sur, se animó a describir al autor de "Platero y yo" como una persona distante:
"Siempre me he sentido borrada a su lado, como si sus ojos me estuvieran corrigiendo, culpable de no ser ángel de la perfección poética o demonio de la belleza total. Él ansía diálogo, pero lo imposibilita. Cada día tenía que inventarme coraje para enfrentarlo, repasar mi insignificancia, cubrirme de una desdicha que hoy me rebela".
Viaje a París
Esta abrumadora experiencia en su adolescencia marcó un antes y un después. Walsh decidió alejarse de la elite literaria y empezó a explorar otras manifestaciones artísticas como el universo musical. En pleno gobierno de Perón, partió a probar suerte en Europa, concretamente en París, donde en el Hôtel du Grand Balcon conoció a una gran cantidad de artistas. Con Leda Valladares formó el dúo Leda y María, interpretando folklore, tuvieron mucho éxito durante unos años pero por diferencias artísticas se separaron. María Elena, ya de vuelta en Buenos Aires, comenzó a experimentar con la canción infantil, publicando los álbumes "Canciones para mirar" (1962) y "Doña Disparate y Bambuco"(1963), ambos espectáculos estrenados con mucho éxito en el Teatro San Martín.
Paralelamente sostuvo un compromiso por la educación infantil. Junto a la especialista en el tema Eva Giberti (psicoanalista), Florencio Escardó (pediatra) y Arnaldo Rascovsky (pediatra y psicoanalista), estudiaron la pedagogía del psicoanálisis sobre cómo era la infancia de 1963 en nuestro país y qué necesidades había en ese área.
En un Congreso de la Organización Mundial de Educación Preescolar (OMEP), Walsh dio una charla sobre la poesía en la primera infancia, donde se debe jugar e interactuar de manera libre con este género literario, estimulando así la imaginación. Mencionó además la importancia de la música y las denominadas nursery rhymes, base de la poesía para niños de Lewis Carroll, autor de "Alicia en el País de las maravillas" y otras obras cumbres para lectores tanto grandes como chicos.
La voz feminista
En su juventud, Walsh leía textos de Virginia Woolf, Doris Lessing y Victoria Ocampo, que posteriormente darían lugar a una multiplicidad de artículos periodísticos, entrevistas y reflexiones en sus diferentes facetas artísticas que, si bien en ese momento no se catalogaron así, eran de corte feminista.
Admiraba apasionadamente a Victoria Ocampo, quien años más tarde se convirtió en una gran amiga. Su intercambio epistolar entre 1960 y 1980 fue editado recientemente por Sara Facio.
“Ocampo aprende muy temprano que la verdadera revolución cultural es la emprendida por las mujeres. Es testigo de las batallas libradas en las primeras décadas del siglo por las sufragistas, a quienes tiene la osadía de elogiar y agradecer".
En la Argentina en 1970, nacen la Unión Feminista Argentina (UFA) y el Movimiento de Liberación Feminista (MLF), agrupaciones con activistas de clase media alta e intelectuales que trajeron libros de Estados Unidos sobre feminismo radical y los tradujeron. También hubo representación del Partido Socialista y del Partido Obrero, que crearon nuevos espacios de reflexión para las mujeres.
Había dos vertientes: feminismo puro y feminismo y política. Walsh formaba parte de este segundo grupo. Junto a la escritora Angélica Gorodischer y la cineasta María Luisa Bemberg fueron las artistas representantes del movimiento más relevantes de la época.
En el artículo "Virginia Woolf y los secretos de la tribu femenina", Walsh escribió sobre el ensayo que la obsesionaba en su juventud, al igual que a Ocampo: "El cuarto propio es una metáfora de un ámbito mental, una manera de ordenarnos interiormente y escapar a la locura impuesta a las mujeres (y los pobres) por el discurso autoritario y represivo".
Hemeroteca
En "Bolivia cherchez la femme", destacó la figura de Lidia Gueiler, presidenta interina de ese país de 1979 a 1980, la segunda mujer de Latinoamérica en ocupar ese cargo después de Isabel Martínez de Perón. Fue en su época de crónicas periodísticas donde más se manifestó su opinión respecto de temas de actualidad como música, literatura, pero también política y feminismo. Walsh colaboró en la Revista El Hogar, Revista Realidad, Revista La mujer y el cine, en Revista Sur, en La Nación, Clarín y en Humor, entre muchas otras publicaciones.
"Desventuras en el País-Jardín de-Infantes" (1979) se publicó en Clarín sorteando la censura militar. Walsh utilizó metáforas sobre la situación del país y sus autoridades que trataban a la sociedad como si se tratara de niños que no podían distinguir el bien del mal. Ese mismo año, en el mismo diario, publicó su despedida a Victoria Ocampo en el artículo “Feminismo y no-violencia”. Ocampo fundó la Unión Argentina de Mujeres para luchar contra la desigualdad de género, desmontando el estereotipo que encasillaba a las feministas en las clases trabajadoras:
“¿Quién dijo que el feminismo no es integración humana? ¿Y quién dijo que Victoria no era feminista? Es que una dama, tan culta, tan bella, académica, para colmo, no puede, mejor dicho no debe ser feminista. (...) La palabra feminista asusta a muchas personas. Sobre todo a las que temen al ridículo. En un libro se dice que se conserva de ella la caricatura y se ve a la feminista como a una vieja agresiva, agriada por su falta de pretendientes en la juventud, mal vestida, sin encantos femeninos”.
Sepa usted por qué es machista

En la Revista Humor, en 1980, María Elena escribe un artículo titulado "Sepa usted por qué es machista", donde enumeró con elocuencia los motivos.
En el artículo "Infancia y bibliofobia", publicado en Clarín en 1980, siguió militando por el feminismo a través de la ironía:
"Si a nuestra sociedad le preocupara en serio el hábito de la lectura en los chicos, procuraría no seguir fomentando la existencia de madres ignorantes. A la mujer se la disuade firmemente, por todos los medios, de cultivarse en profundidad. (...) A una nena entusiasmada con una novela se le sugerirá que "no se quede tanto tiempo sentada sin hacer nada, que ayude en las tareas domésticas".